lunes, 2 de agosto de 2010

bungalow


bungalow
Cargado originalmente por jinRay
Antes de conocer a mi novia, no sabía nada a cerca de la menstruación y sus particularidades (bueno, he de reconocer que sabía muy poco sobre las chicas y su mundo femenino). Aprendí, por ejemplo, que durante la regla, las tetas se ponen más grandes y hay que tratarlas con mucha más delicadeza de lo habitual. Que existen compresas con alas, sin alas, salvaslips, tampones grandes, medianos, de diferentes colores, con aplicadores de cartón, de plástico...en fin, que al principio me volvía loco cuando mi novia me mandaba al super a comprarle estas cosillas, pero que ahora controlo bastante, la verdad. Me hizo mucha ilusión cuando me pidió por primera vez, que le pusiera un tampón. Me explicó cómo tenía que hacer, y fue muy divertido. También lo fue quitárselo luego, tirando lentamente del simpático cordoncito. Estos juegos periódicos, han hecho que poco a poco, viva las reglas de mi novia, de un modo cada vez más comprometido, y me gusta cantidad. Ya me encargo yo de marcar el día en el calendario, con un corazoncito. Y me afecta también el rollo de las feromonas; a veces nos cabreamos en el periodo premenstrual. Pero como sabemos que no somos nosotros, sino nuestras hormonas, en seguida nos reconciliamos. Pero lo que más nos mola, es follar cuando tenemos la regla y guarrearlo todo de sangre (una vez tuvimos que llevar las sábanas de la cama de mis padres a la tintorería, de cómo habían quedado, y meses más tarde, en la tintorería habían colgado un cartel que decía que no se admitían ropas con manchas de sangre).
Pensando en todo esto, me pregunto qué pasaría si lo hiciésemos con nocturnidad y alevosía en la piscina del bungalow (¿amanecería roja, con el canto de las cigarras?).